Sentir que todo gira repentinamente al mover la cabeza, especialmente al cambiar de posición en la cama, puede ser una experiencia angustiante. Aunque los episodios suelen durar menos de un minuto, la intensidad de la sensación y la inestabilidad posterior pueden generar preocupación y ansiedad. El Dr. Germán Conte, especialista en Otorrinolaringología, con subespecialidad en Otología y Neurotología, explica qué es el vértigo posicional, por qué ocurre y cómo puede tratarse.
El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es una alteración del sistema del equilibrio que provoca una sensación intensa de movimiento o de que todo gira cuando la persona cambia la posición de su cabeza.
Según explica el Dr. Conte, estos episodios aparecen frecuentemente al girarse en la cama, aunque también pueden desencadenarse al mirar hacia arriba, hacia abajo o al mover la cabeza hacia determinado lado.
La sensación de giro generalmente dura menos de un minuto. Sin embargo, puede dejar una inestabilidad residual que persiste durante varias horas.
Aunque se denomina benigno porque no representa una enfermedad maligna, sus síntomas pueden ser muy intensos y afectar considerablemente la tranquilidad y las actividades cotidianas del paciente.
El oído interno contiene estructuras encargadas de detectar los movimientos y la posición de la cabeza, fundamentales para mantener el equilibrio.
El especialista explica que el vértigo posicional aparece cuando pequeños cristales que forman parte de este sistema se desplazan de su ubicación habitual.
Al mover la cabeza, estas partículas pueden generar señales incorrectas sobre la posición del cuerpo. Como consecuencia, se producen movimientos involuntarios de los ojos, conocidos como nistagmo, y una sensación de giro acompañada de pérdida de estabilidad.
Las circunstancias asociadas con estos episodios pueden ser diversas. El Dr. Conte menciona, entre otras, traumatismos, problemas cervicales, contracturas musculares, infecciones respiratorias y algunas condiciones metabólicas. Sin embargo, no siempre es posible identificar una causa específica.
Aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente conforme avanzan los años, especialmente después de los 50 o 60 años.
Una distinción importante es la diferencia entre vértigo y mareo.
Mientras que el vértigo produce la percepción de que el entorno gira, el mareo puede manifestarse como una sensación de inestabilidad, similar a encontrarse sobre una embarcación.
En el vértigo posicional, el desencadenante característico es el movimiento de la cabeza. Esta relación, junto con la corta duración de los episodios, ayuda al especialista a diferenciarlo de otras alteraciones del sistema vestibular, como la neuritis vestibular o la enfermedad de Ménière.
Identificar correctamente el tipo de síntoma resulta fundamental para establecer el diagnóstico y seleccionar el tratamiento adecuado.
Una de las principales herramientas para tratar el vértigo posicional son las maniobras de reposicionamiento vestibular.
El Dr. Conte explica que estos procedimientos buscan movilizar los pequeños cristales desplazados dentro del oído interno para retirarlos de las estructuras donde están provocando señales inadecuadas.
Entre las técnicas más utilizadas se encuentra la maniobra de Epley, que consiste en una secuencia de movimientos controlados de la cabeza y el cuerpo, realizados según el lado afectado.
Estas maniobras pueden efectuarse durante la consulta médica y, en algunos pacientes, producen una mejoría considerable e incluso la desaparición del vértigo.
Después del procedimiento puede persistir cierta sensación de mareo o inestabilidad, aunque la percepción intensa de giro suele disminuir significativamente.
El especialista señala que algunos medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas. Sin embargo, los sedantes vestibulares también pueden dificultar la identificación de los movimientos oculares necesarios para determinar el lado afectado. Por ello, su utilización debe coordinarse con el médico antes de la evaluación.
El vértigo posicional puede provocar ansiedad, especialmente cuando aparece de manera inesperada.
El Dr. Conte recomienda mantener la calma y tratar de fijar la mirada en un punto estable. Según explica, cerrar los ojos durante el episodio puede prolongar la percepción de giro, mientras que mantener la mirada fija puede contribuir a disminuirla.
También es importante evitar movimientos que puedan provocar una caída y buscar valoración médica para confirmar que los síntomas corresponden realmente a un vértigo posicional.
Cuando la persona presenta una inestabilidad importante, es recomendable acudir acompañada a la consulta.
El vértigo posicional no necesariamente requiere seguimiento permanente después de resolverse. Algunos pacientes experimentan un único episodio en su vida, mientras que otros pueden presentar recurrencias años después.
Sin embargo, cuando los episodios se repiten con frecuencia, el especialista considera necesario investigar el funcionamiento del sistema vestibular mediante pruebas específicas.
Estas evaluaciones permiten determinar si existe alguna alteración adicional que esté comprometiendo el equilibrio.
El mensaje principal del Dr. Germán Conte es que, aunque el vértigo posicional puede generar síntomas muy intensos, existen procedimientos que permiten identificar su origen y ofrecer alivio de manera efectiva. Reconocer sus características y acudir oportunamente al especialista puede evitar molestias prolongadas y mejorar la calidad de vida del paciente.
Conozca más sobre este tema en la entrevista completa realizada por Lorena Martínez al Dr. Germán Conte para el podcast de SaludPanama.com.