Mantener una mente activa y saludable durante la vejez no depende únicamente de la genética o de la suerte. La ciencia ha demostrado que muchas de las acciones que realizamos a lo largo de la vida pueden influir directamente en nuestra salud cerebral y en el riesgo de desarrollar enfermedades como la demencia.
Así lo explica el Dr. José De Jesús García, médico general y gerontólogo, quien destaca que el envejecimiento saludable debe entenderse como un proceso de prevención que inicia décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas de deterioro cognitivo.
Uno de los conceptos más importantes que resalta la investigación actual es que los problemas cognitivos no comienzan de un día para otro. De hecho, muchos de los cambios relacionados con la demencia pueden empezar a desarrollarse entre diez y veinte años antes de que se manifiesten los síntomas.
Por esta razón, fortalecer la mente en la tercera edad implica adoptar hábitos saludables desde etapas más tempranas de la vida.
"La prevención es la herramienta más poderosa que tenemos para proteger el cerebro y mantener la independencia en la vejez", señala el especialista.
De acuerdo con la evidencia científica citada por el Dr. García, estudios internacionales han identificado que aproximadamente el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante la modificación de factores de riesgo relacionados con el estilo de vida.
Esta cifra resulta especialmente relevante en un contexto en el que la población mundial está envejeciendo de forma acelerada y el número de personas que viven con algún tipo de demencia continúa aumentando cada año.
Además del impacto sobre la persona afectada, estas enfermedades generan una importante carga emocional, física y económica para las familias y los sistemas de salud.
La ciencia ha identificado diversos factores que pueden influir en la salud cognitiva a largo plazo. Entre ellos destacan:
Cada uno de estos factores puede contribuir a reducir el riesgo global de deterioro cognitivo y favorecer un envejecimiento más saludable.
Uno de los mensajes más importantes del Dr. García es que envejecer no significa perder inevitablemente las capacidades mentales.
"Demencia senil" es un término que ha quedado obsoleto y que puede contribuir a la estigmatización de las personas mayores.
La edad es un factor de riesgo, pero no es la causa de la demencia. Muchas personas llegan a los 80, 90 años e incluso más con una excelente capacidad cognitiva, llevando una vida activa, independiente y productiva.
Por ello, es importante evitar asumir que los olvidos o cambios de comportamiento forman parte "normal" del envejecimiento y buscar una evaluación médica cuando existan dudas.
Cuando una persona desarrolla una enfermedad neurodegenerativa, el impacto se extiende mucho más allá del paciente.
Los cuidadores y familiares suelen enfrentar cambios significativos en su dinámica diaria, así como altos niveles de estrés físico y emocional.
Por ello, la prevención y el diagnóstico oportuno no solo buscan proteger la calidad de vida del adulto mayor, sino también la de todo su entorno familiar.
La mejor estrategia para fortalecer la mente en la tercera edad es comenzar ahora:
Envejecer de manera exitosa es posible. La ciencia demuestra que muchas de las decisiones que tomamos hoy pueden marcar la diferencia en la salud de nuestro cerebro en el futuro.
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